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miércoles, 6 de abril de 2011

Ya, bueno, saludos a todos

Iba a escribir algo acerca del cuerpo docente -de MI cuerpo, que es docente- y de los métodos poco ortodoxos que estoy usando para incentivar a las alumnas, particularmente a las alumnas, a que mejoren su performance en los ensayos de la Prueba de Selección Universitaria que estamos haciendo, pero, mira lo que son las cosas, casualmente tropecé -otra vez- con el mismo punto, y me dije "capaz que esto quiera decir algo". Así que dejemos hablar a Carl Sagan, que probablemente tiene mejores cosas para decir que yo.
Bah, no sé. Es una impresión.

Dale, Carl, antes que me arrepienta.


miércoles, 16 de marzo de 2011

Tilt shift: Plaza Baquedano y Facultad de Derecho de la Universidad de Chile

Este es un regalo para Mariel, quien todos los días adorna con su presencia estos lugares.




Claro que capaz que ni lo vea, porque ya ni entra a este blog.
¿Viste como son los hijos?
Uno se desvive por ellos y después tienes suerte si te llaman por teléfono, porque bla bla bla bla bla bla bla...

sábado, 6 de marzo de 2010

Se recibe lavado ajeno



Me prometí dejar de sorprenderme con estas cosas, pero me fallé.
No me prometí no subirlas al blog, así que ahí como que recupero un poco la confianza en mí misma, tomo aire y paso a compartir mis impresiones.
Lo que me asombra -al punto de hacerme olvidar mis promesas; ya, ya no le echen más leña al fuego- es el impresionante y descarado lavado de imagen que realizan las empresas cuando enarbolan la bandera de la solidaridad. Si yo fuera una blasfema de porquería, hasta podría pensar que hay gente que le tira un billete a Dios con tal de que haya catástrofes.
(Pero no, no creo.
Un dios corrupto es más de lo que podría soportar.
Sería como volver a la Antigüedad Clásica.
Y ya sabemos cómo terminó el Imperio Romano.
Bueno, lo sabemos más o menos; tampoco nos la vamos a dar de intelectuales.
Yo lo que sé, lo vi en la serie que mencioné a la pasada el otro día.)
Y Chile es fértil provincia en materia de catástrofes.
Justo ahora nos estamos irguiendo, levantando -a propósito, ¿Viagra mandaron?... no porque estaría bueno; hay que repoblar el territorio y con tanta réplica cuesta concentrarse; una ayudita andaría bien- de un terremoto que nos puso en el mapa y consiguió que este blog tuviera 30 comentarios por primera vez en la vida.
(Y última, espero.
Al final es cierto que dan mucho trabajo los comentarios.
Para empezar, hay que leerlos.
Ahora te entiendo, flaco; pensé que eran exageraciones tuyas.
Es muy loco todo. Puse foto hasta de mis calzones para que comentaran, y nada; pero bastó un terremoto 8.8 y un link, y vienen, y me dan su apoyo, y me emocionan y esas cosas, pero pasó el terremoto, ¡y no volvieron más!. La verdad no los entiendo. Parece que son de esa gente que se junta para los velorios nomás. Y todavía nadie me dice para qué hace uno esto de los blogs.)
Y bueno, estábamos en eso -recogiendo cosas que se cayeron, recibiendo a la Hillary Clinton, echándonos la culpa unos a otros, que la Armada, que la ONEMI, que tienen que rodar cabezas, que bueno ya, pero primero mandemos agua al sur, que sí pero están los caminos cortados, que mándalos por aire, so pedazo de pelotudo, que qué me va a hacer caso a mí la FACH si a la presidenta la tuvieron esperando como 6 horas por un helicóptero, que bah, ¿le estarán guardando el combustible a Piñera?, y todo eso- cuando los medios, los vilipendiados medios dijeron "oye, ¿y si hacemos una campaña", "bueno", se contestaron, y desde anoche estamos con todos los canales transmitiendo una tele-maratón con el objetivo de juntar 15 mil millones de pesos. Que no pienso hacer el cálculo en moneda extranjera, pero por si te interesa el dólar está como a $540.
"Chile ayuda a Chile", se llama (desde los aluviones del 80 y tantos que sobrevive el nombre).
Aunque uno tenga una piedra en lugar de corazón, es imposible sustraerse a este tipo de campañas.
En mi caso particular, porque mi vecina pone la tele bien fuerte y grita y aplaude y se junta la familia y toman y comen y, y, y... y en qué estuve que no le pegué el par de sopapos la noche del terremoto.
Así que a ratos prendo la tele para no quedar tan colgada cuando después comenten.
Y ahí me asombro con los rostros, las figuras ancla, los viejos cracks y el ceremonial de las empresas que con entregar unos milloncejos -equivalentes a una campaña publicitaria, o menos, creo yo- consiguen que nadie se acuerde de que el resto del año nos enferman, dañan a nuestros niños, nos estafan, incurren en prácticas monopólicas y todo ese rosario de iniquidades. En fin, supongo que no hay otra manera de reconstruir.
Aunque yo no sé si oí o soñé que había una sola manera de hacer las cosas: la correcta.

jueves, 7 de enero de 2010

Ultimátum


(Diez minutos, Lobo... diez minutos más y me largo.)

viernes, 6 de noviembre de 2009

Lo prometido es deuda

Ya.
Les compré maní confitado y con semillas de amapola (no tenía idea de que ahora hacen maní confitado y con semillas de amapola; casi le reclamo al vendedor porque pensé que estaba apolillado. Es de no creer lo que ha cambiado Santiago en estos últimos tres años que me pasé trabajando doce horas diarias), pero fui incapaz de resistir la tentación y me lo comí.

Pero tranquilos, también traje otra cosa: El Barrio Lastarria.

Barrrrrio Lastarrrrria... suena como erre con erre cigarro, erre con erre barril; rápido corren los carros cargados de azúcar del... no, ferrocarril en el Barrio Lastarria no hay.
Una verdadera lástima.









Un oasis de paz en el corazón de la ciudad, dirían los folletos turísticos.
Lo de la foto 2 es un cine pequeñito para ver películas francesas en días de lluvia.
Qué... ¿te prometí originalidad yo?