viernes, 21 de enero de 2011

El amor como desastre natural

L'amour est un oiseau rebelle
que nul ne peut apprivoiser,
et c'est bien en vain qu'on l'appelle,
si'l lui convient de refuser.
                   Carmen, George Bizet

La historia es más vieja que el hilo negro: chico conoce a chica, se enamoran y cuando los padres se enteran se arma la grande.
No hay mucha info respecto al porqué se opusieron, hay que decirlo. Parece que eran de familias rivales; de esas que empiezan una disputa por un "quítame allá esas pajas" y después la cosa  va agarrando vuelo, va agarrando vuelo y termina en un dramón como ése cuyo nombre no recuerdo.
O capaz que eran de pueblos rivales. O de países enemig... No, países no. Los países en esa época todavía no se inventaban. Además, no sé si se enteraron, pero la expresión "países enemigos" ha quedado en la más completa obsolescencia desde que nuestro presidente -un tipo que cuando nosotros vamos, él no sólo ha dado varias vueltas, jugado un partido de tenis, amasado multimillones y danzado en el filo de la moralidad, el buen gusto, la ética, las buenas costumbres, la decencia, el don de gentes, la sensatez, el savoir vivre y la calvicie, sino que aparte es presidente de un país ubicado en el CINTURÓN DE FUEGO DEL PACÍFICO. O sea...- nuestro presidente, repito, ha condecorado a Alan García, así se venga el mundo abajo, por razones que no me quedan muy claras pero anadie importa eso, y en medio de un litigio que podría conducirnos ¡a la guerra!
Bueno, pero mantengamos la calma y volvamos a la historia.
Mientras haya tiempo.

Habíamos dejado a nuestros jóvenes enamorados mirándose lo blanco del ojo, como decía mi abuela, y a sus padres oponiéndose a brazo partido a esta unión por razones, quizás, inconfesables.
Podemos imaginar la angustia, la zozobra, el temor mezclado con cierto gustito rico y una especie de palpitación allí, que les invadía cada vez que a hurtadillas salían los jóvenes de sus casas para correr a un encuentro clandestino, con miras a hacer esas cochinaditas que todos hemos hecho alguna vez.
Podemos suponer las discusiones que este conflicto provocaría en esos abnegados padres que, sin duda, lo único que buscaban era el bienestar y la felicidad de sus hijos, no te digo ahora, sino a largo plazo, que es lo importante. Porque los jóvenes quieren hacer lo que se les viene en gana, en circunstancias de que son incapaces de ver más allá de sus narices, y no valoran la sabiduría que dan los años y la experiencia. Te lo digo yo, que estoy para suegra.
Podemos imaginar las recriminaciones mutuas entre esos padres y esas madres... en fin, somos muy imaginativos. Pero lo que resulta difícil de imaginar es la intervención de los dioses. Porque, por si no se habían dado cuenta, esta historia pertenece a la Mitología del Altiplano (mira qué políticamente correcto queda decir "mitología del Altiplano", y no cuesta nada). ENTOOOOONCES VINIERON LOS DIOOOOOSES y se enojaron y mandaron un diluvio que inundó los  dos pueblos (ah, ahí me acordé: eran de pueblos distintos, no familias) vecinos. Y en el lugar que ocupaban los pueblos se formaron unos lagos más o menos así...




¿Y los jóvenes?

AAAAAAAH, LOS JOOOOOOÓVENES...


 
El parcito que causó toda esta trifulca, no sé si en premio o en castigo, fue convertido en dos volcanes (porque el de ellos era un amor volcánico, ¿entiendes?), uno al lado del otro, para toda la eternidad.

O hasta que la Erupción los separe.


Se llaman Payachatas; voz aymara que significa dos paridos (= mellizos o gemelos).
Los volcanes son el Parinacota y el Pomerape.
Las aguas, lago Chungará y lagunas Cotacotani.
Las fotos, de Fabolu y Gerard Prins.
El mapa, de Google.
La inspiración, del blog de Peter.
Y la paciencia, de ustedes.

Moraleja: Hay que hacerle caso a los padres.

4 comentarios:

Luciano dijo...

Mmmm, leyenda repetida alrededor del orbe.
Lo que me inclina a pensar, ínclito yo, que se trata de memorias antiquísimas de desastres naturales que afectaron a comunidades de la zone.
Nop tep parecep?

Anai Le dijo...

Sip.
Absorbe.

mosca brava dijo...

Ah! No sé si acuerda pero por acá hace unos 25 años había unos zanguangos que hacían política con el eslogan "Ay Patria mía! Dame un presidente como Alan García".
Otra cosa: con esos nombres tan libidinosos (o son mis oídos?) se me ocurre que la damisela es Paranicota. No le parece?

Anai Le dijo...

Acá le rezamos a Santa Gadea... y así nos fue.

Suerte que Berlusconi cuesta que rime.