martes, 31 de mayo de 2011

País en vías de lengua aglutinante

El otro día, en esta larga y angosta franja de tierra se conmemoró profusamente el  Día del Completo.
"¿Y qué es un completo?", te preguntarás.
Un completo es un hot-dog, pero a lo bestia.
O sea, tiene pan de hot-dog y salchicha de hot-dog, pero arriba lleva deuncuantuay.
A saber: el dinámico tiene palta, tomate, salsa americana, salsa verde y mayonesa; el italiano, palta tomate y mayonesa; el tradicional, tomate, chucrut y mayonesa; el... no, no quiero abrirte el apetito, dejémoslo así.
Claro que la gente de a pie, la que vive con el sueldo mínimo, la carne de cañón, digamos, come sopaipillas compradas en el carrito de la esquina nomás.
(Para los que viven en Argentina: las sopaipillas son las tortas fritas. Los que están en Turquía, arréglenselas como puedan. ¿Tengo que andar explicando todo?!!!)
Pero mira como es la Naturaleza Humana, el C3 quiere ser C2 y el C2 quiere ser ABC1; resulta que de un tiempo a esta parte, los carritos tienen también deuncuantuay para ponerle arriba a la sopaipilla proletaria. O sea, se nos aburguesó la sopaipilla. Y de paso dio la oportunidad para que campeara el proverbial ingenio del chileno medio, porque me enteré el otro día (otro día; no el del completo) que le llaman -agárrate, catalina- sopaipleto!!!
Pero la cosa no para ahí, no, no, no. El Día del Completo hicieron unos ofertazos de 2 x 1, o de 4 x 2, o de, en fin, y la gente agarró y empezó a comprar de a 24 x 12, causando un total desabastecimiento de salchichas y prácticamente una hecatombe de eso que le ponen adentro a las salchichas, y que afortunadamente hasta ahora ninguna universidad de ninguna parte se ha dedicado a investigar, y es mejor así, porque hay cosas que es mejor no saber.
Yo, en lo personal, no celebré el Día del Completo, pero un agente encubierto que puse en el Doggi's me contó que alcanzó justo justo los 2 últimos completos, completos. Y cuando se retiraba del mesón con la preciada mercancía, oyó el siguiente diálogo entre el completero y un completante:
- No, no hay más, se acabaron las salchichas.
- Pucha.
(Acá el completante debe haber exhalado un suspiro de frustración. O un bufido de ira, no sé, pero lo que haya hecho fustigó la solidaridad del  chileno.)
- Pero te puedo hacer un pan con todos los demás ingredientes...
- Ah... un panpleto...

No más preguntas, señor juez.

domingo, 29 de mayo de 2011

La Reina Isabel regalaba Ford Galaxies

Ford Galaxy... Ford Galaxy... Ford Galaxy... en otra parte están diciendo que el Ford Galaxy era usado como radiotaxi, y como que me sonaba, pero no sabía de dónde porque yo nunca he sido tuerca.
Hasta que me acordé: un Ford Galaxy es usado como auto presidencial en Chile.




Aquí lo vemos, bien monono, en el Patio de los Naranjos del Palacio de La Moneda.
Es un Ford Galaxy 500 XL del año 1966, por si te gustan los números.
Ah, ¿no te gustan los números, sino las historias?
OK, entonces eres de los míos. Te cuento: este automóvil fue regalado por la Reina Isabel II en su visita al país, en 1968. Y la tradición de usarlo como auto presidencial la instauró Salvador Allende, en 1970.
Ahora bien, no significa que el presidente ande para todos lados en este auto, nada que ver; se usa solamente en situaciones ceremoniosas.

Igual feo el auto.

miércoles, 25 de mayo de 2011

Entrenamiento

Hago pruebas. Hago muchas pruebas. Hago pruebas casi todos los días. Y tengo objetivos. Y me mandan a hacer cosas arriesgadas y sofisticadas. Aparte llevo semanas durmiendo cuatro horas diarias, porque me desvelo con eso del combate terrestre. Porque yo combato terrestremente, ¿sabes?  Y me deslizo por el fango de la ignominia con la habilidad de un Mark Spitz y la gracia de una Esther Williams. Y me la paso corriendo de acá para allá todo el santo día. Uf.
Ah, y tengo a un barbudo en la mira.
O sea, ando medio desaparecida porque estoy entrenando para el equipo de los Seals.


lunes, 9 de mayo de 2011

Lunes

Ya es lunes otra vez.

Me quiero matar.

domingo, 1 de mayo de 2011

Los lemanes son grosos

Con "aparejos" y "vituallas", zafé; con "carenar", empezé a hacer agua; pero cuando Mariel -que continúa haciendo desesperados intentos, con pleno éxito, de desenorgullecerse de mí- me preguntó por "piloto lemán", di unos manotazos de ahogado (tipo "¿piloto alemán?"... "¿piloto Lemans?"), pero definitivamente me fui a pique.
Como no quiero que te pase lo mismo cuando tu hija esté estudiando el Código de Comercio, te cuento: el piloto lemán es el tipo al que ir a despertar cuando uno va a cruzar el Paso Drake. O sea, es el experto que conduce el barco en los lugares de difícil navegación. El capitán en aguas procelosas. El que no tiene miedo a ser bacán en un mundo fulero. Ése.
Así que cuando me llamen al tercer focus group de mi vida, y no me pregunten de sopas ni de agua mineral, sino de hombres, no diré que me gustan inteligentes, con sentido del humor y magnates. No, nada que ver. Me gusta que el tipo sea piloto lemán y magnate.
Te digo más, borraré del escudo de la familia el lema "Dios es mi copiloto" -un clásico en microbuses y camiones- y escribiré en comic sans "Dios es mi piloto lemán".
O "mi piloto lemur".
Y quiero en mi vida un piloto lemán para las partes difíciles, un doble para las peligrosas y a Jennifer Lopez en las partes de sexo.
Ah, y que no se apodere de mí Jerry Lewis en las reuniones de Jefes de Departamento los lunes.

A propósito de séptimo arte, ¿vieron "Dormir al sol"?

No, si ahora resulta que me codeo con pura gente importante, ¡maldición!