sábado, 18 de junio de 2011

Anai Le posteando que llueve en Santiago

Y bien, cuando ya las autoridades comenzaban a preocuparse (!), cuando el diálogo de pasillo acerca de la ausencia de lluvia se estaba como agotando, cuando las botas que compré hace dos meses "para cuando llueva" languidecían por falta del recurso hídrico, cuando ya empezaba a pensar que no me iba a quedar otra que desenrrollar la manguera y regar el jardín, cuando ya estábamos por borrar todos los libros de geografía (arriesgándonos a perecer bajo montañas de cositos esos que salen de la goma cuando uno borra) y  escribir "Clima mediterráneo con estación seca todo el año" donde antes dijera "con estación seca en verano", ahí, justo ahí, se largó a llover.
Y se largó a llover a cántaros. A chuzos, se largó a llover. Se largó a llover como si fuera acabo de mundo. Se largó a llover a la antigua. Como si no hubiera otra cosa que hacer. Como si alguien le hubiera ofrecido plata a las ánimas para que lloviera. Como si le hubieran susurrado ternuritas al oído a la lluvia para que entregara la flor.
Se largó a llover desmesuradamente. Exhaustivamente. Hiperbólicamente. A pata suelta. De par en par. Hasta verte cristo mío. Se largó a llover estilo para qué andar con mediodías habiendo días enteros.
Se largó a llover en modo después de esta vida no hay otra. Perros y gatos, para el lector anglófono.
Así se largó llover hace dos horas.

Probablemente el lunes les estaré contando cómo va la campaña "Chile ayuda a Chile".

2 comentarios:

Peter dijo...

Well, climate and weather... we are seldom quite happy. A lot of sun during early season is nice for tourism, not for the farmers... (as in Europe at present). Is there always too much, not enough?

Anai Le dijo...

No hay cosa que nos venga bien.