domingo, 11 de octubre de 2009

Dos cosas (y si te digo "dos cosas" vas a encontrar dos, ni más ni menos. No como ese recurso humorístico en que te ponen más. Que ya fue)

Si están esperando que ahora, poseída por el embriagador Elíxir de la Victoria, realice una danza zulú pierden su tiempo: nadie tiene clavada la Rueda de la Fortuna y aparte con eso de la bronquitis sigo con el pecho medio tomado. Lo siento.
Aunque estaría bueno que si conocen a alguien de Sudáfrica le digan que al león me lo despierten, me lo bañen, me lo cepillen de dientes y me lo perfumen discretamente(*), porque vamos para allá.

En realidad quiero contarles un logro personal. Aquí donde me ven, ostento el Record Mundial de Duramiento de Termo Usado a Diario: 18 años. Sí, como lo leen, die-cio-cho-a-ños me duró un termo. Hazme ésa.
Lo sorprendente e inexplicable es que los termos me duran más que los maridos.
Claro que el otro día me harté de verlo a diario y rehusé a seguir acompañándolo en su lento e inexorable proceso de deterioro físico, así que agarré y lo boté. Al termo.
Vamos a ver cuánto me dura el próximo. Marido.

Lo otro es que cuando el internauta-medio me ve por primera vez, cree que soy de oriente. Pues bien, basta de suposiciones (porque son de ustedes; si fueran mías serían miposiciones), conjeturas e hipótesis que lo único que generan es inseguridad. Y el internauta-medio por lo que más clama es por seguridad, ¿sí o no? Sí, obvio; yo no ando preguntando al reverendo lote. Entonces, chiquilines(as) míos, les presento la prueba irrefutable de que, tal como lo sospechaban, Anai es de oriente:


http://www.youtube.com/watch?v=wtWEfRS1FBo



(Y no, no yutubié "anai". Te digo a ti, que siempre piensas cosas feas de mí porque me odias.
Lo encontré cuando andaba buscando "zulu dances".)



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*Perfumado indiscreto: se huele en el ascensor.
Perfumado discreto: se huele a cinco centímetros.

2 comentarios:

Aleida-g dijo...

Felicitaciones por lo de Sudáfrica,en lo personal me harto de que ciertos objetos me vean a diario y rehuso que me sigan acompañando en MI lento e inexorable proceso de deterioro físico. Y mientras escribo esto, estoy viendo esa horrible cafetera de aluminio que me diera mi madre cuando me casé con el otro y que ya mismo me levanto y la estoy tirando a la basura. La desgraciada està igual que hace veinte años.

Anónimo dijo...

Como dice la esposa de Podeti:

"Un amigo que se va"